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Las cuencas, nuestras cuencas, con 30.000 habitantes menos que en 1991 y unos 18.000 empleos perdidos, son apenas una sombra de aquel crisol de gentes venidas de toda España. No es preciso acudir a un estudio de prestigio para darse cuenta de que sus procesos de pérdida de población y su progresivo envejecimiento, el aumento del paro y unas bajísimas tasas de actividad económica, que nos dejan índices de empleo en San Martín del Rey Aurelio de apenas un 18% -muy por debajo de la media asturiana que duplica esa cifra- necesitan, para ser superados, de otro tipo de políticas que no las de la mera subvención.
Fiar una futura recuperación económica de las comarcas mineras a unas recetas ya ensayadas y que han supuesto un rotundo fracaso no parece, desde luego, la mejor de las opciones. El despilfarro del dinero público, cuando no su utilización para el beneficio privado (ahí tenemos casos como los de Venturo XXI o Alas Aluminium), están lejos de ser la solución que consiga renovar el maltrecho tejido productivo y empresarial de unas zonas que, a día de hoy, se comportan más como un barrio suburbial del gran centro asturiano que como parte del mismo. En treinta años las cuencas han pasado de ser grandes centros de producción industrial, ligados a la minería del carbón, a brazos de una enorme ciudad dormitorio de 150.000 habitantes.
Ninguno de nuestros males tiene soluciones sencillas, tanto el tiempo como el dinero malgastados, son una demostración palpable. Si alguna esperanza queda es olvidarse de las oportunidades perdidas, dejarse de lloriquear aquí y allá, y ponerse a trabajar duro, y codo con codo. La colaboración leal entre municipios, los planes de estabilidad económica que afectarán, tarde o temprano, a todos los ayuntamientos mineros son un primer paso necesario: nunca gastar mucho más de lo que se ingresa y recuperar un mínimo de sentido común. Dicho esto no valen recetas parciales que beneficien a un concejo sin contar con todos los demás, ni sirven medidas que sólo buscan el rédito personal o político. No tenemos tiempo, ni dinero suficientes para destinarlos a estas pequeñeces. San Martín del Rey Aurelio ha visto disminuir su población, desde el año 1991, en más de 5.500 habitantes (un 22%), pero es que los empleos se han recortado en un 40% -apenas damos trabajado a 3.300 personas- y el paro se ha incrementado, sólo desde el año 2000, en más de un 53% hasta alcanzar a 1.822 personas. Cuanto primero sean conscientes, los ciudadanos y nuestros mandatarios, de esta realidad que amenaza con dejarnos sin aliento, mucho mejor para todos. Sería un buen primer paso en la dirección correcta.
Fernando Carrio -- Portavoz municipal del PP en San Martín del Rey Aurelio
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